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Sobre la belleza
Cuando estreno zapatos
intento rozarlos cuanto antes.
Un bordillo, un escalón,
un tropiezo.
Hasta la primera marca
me da pena usarlos.
El día que se rozan
respiro.
Me pasa con casi todo lo nuevo.
Algo impecable
es que no se ha vivido.
Por eso prefiero ver la ruina,
pues habrá vivido su belleza,
a la imperturbabilidad.
Lo imperturbable
no tiene biografía.
Los zapatos, cuanto antes,
al barro.

Templo de Apolo, Delfos.

La mano del Auriga, dos mil quinientos años sujetando las riendas que ya no están.